El mercado se encuentra atrapado en una zona de inestabilidad bidireccional tras el intento fallido de consolidar el rally de alivio del martes. La sesión de ayer ilustró perfectamente esta dinámica, las acciones estadounidenses intentaron recuperarse a medida que el crudo retrocedía desde los máximos, pero cada avance fue rápidamente revertido por nuevos titulares negativos, desde la intensificación de ataques aéreos, hasta la negativa de Irán a buscar un alto al fuego, la explosión de un petrolero en la región y la desmentida de la Casa Blanca sobre escoltas navales en Ormuz junto con indicios de que Irán estaría preparando el minado del estrecho. Los índices terminaron prácticamente planos, sostenidos solo por megacaps mientras la mayoría de las acciones cerraron en rojo.
Esta mañana el panorama no mejora, el crudo vuelve a subir tras nuevos ataques a embarcaciones cerca de Ormuz, los futuros de renta variable ceden las ganancias iniciales, y los bonos se mantienen en una neutralidad, sin ofrecer una señal clara ni de refugio ni de alivio por el lado de inflación.
El pánico unidireccional cedió, pero las condiciones para una recuperación duradera aún no están dadas, el mercado opera en un patrón de volatilidad a la espera de una salida que todavía no se materializa.