La semana pasada cerró con un aumento en la incertidumbre política y comercial. La Corte Suprema anuló el marco de aranceles de emergencia (IEEPA), pero lejos de despejar el panorama, la Casa Blanca respondió rápidamente pivotando hacia un arancel global del 15% bajo una vía legal distinta, que tiene un límite temporal de aproximadamente 150 días salvo extensión del Congreso. El mercado no interpretó esto como el fin de los aranceles, sino como el inicio de una nueva fase donde la agenda comercial sigue vigente pero ahora carga con fragilidad legal, riesgo de plazos y ruido de negociación. La incertidumbre no desapareció, simplemente se movió de lugar.
Esta dinámica se refleja claramente en los precios, futuros de renta variable presionados a la baja, dólar errático y oro sostenido como cobertura, una combinación que señala que el tail risk se están ensanchando.
En cuanto a la estructura del mercado, el S&P 500 logró defender el soporte clave de 6800 por tercera vez desde finales de enero. El índice opera atrapado en un rango de 200 puntos entre 6800 y 7000, y hasta que los compradores no recuperen el nivel de 6900, el peso sigue recayendo sobre ellos. La volatilidad muestra señales mixtas, el VIX no logra regresar a 16, lo que sugiere una migración estructural hacia un régimen de mayor volatilidad, aunque la volatilidad realizada ha descendido desde sus percentiles más altos, indicando condiciones que mejoran pero siguen elevadas.