La sesión de ayer estuvo marcada por un leve alivio tras señales de que Irán podría estar dispuesto a negociar parte de su programa de uranio, lo que permitió a los futuros estadounidenses recuperar pérdidas iniciales y frenó momentáneamente el alza del petróleo. Sin embargo, el mercado no interpreta esto como una resolución del conflicto, sino simplemente como una reducción marginal del peor escenario.
El Brent al momento de escribir se mantiene en los $83. Si los flujos por el Estrecho de Ormuz no se normalizan pronto, el riesgo es que se establezca un nuevo piso en los precios de la energía, lo cual reanclaría las expectativas de inflación al alza y erosionaría las de crecimiento. China ya está actuando en consecuencia, suspendiendo exportaciones de diésel y gasolina para proteger su suministro interno, una señal de que el shock se está tomando en serio.

