La semana concluyó con un balance positivo para el S&P 500, aunque el trayecto estuvo marcado por episodios de alta volatilidad y una rotación persistente entre sectores. A partir del miércoles, el apetito por riesgo se deterioró mientras los inversores asimilaban las implicancias de la reunión del FOMC de enero y los primeros resultados trimestrales de las grandes tecnológicas, lo que derivó en un cierre débil que erosionó buena parte de las ganancias acumuladas durante las sesiones previas.
La semana pasada fue de tira y afloje. El S&P testeó el nivel crítico de 6,900 mientras la rotación entre índices y sectores mantuvo el mercado a flote. El Nasdaq lideró temprano en la semana pero cedió el protagonismo al Russell tras la volatilidad generada por earnings, con META subiendo 8% y MSFT cayendo 12%. Apple regresó como líder dentro de los mega-caps y ayudó a compensar las caídas.

El VIX osciló cerca de 16 durante la mayor parte de la semana, tocando casi 20 el jueves cuando el SPX visitó los 6,900. A mitad de semana se observó acción de "spot up / vol up". El VIX superó al VVIX, lo que sugiere volatilidad al alza pero sin pánico significativo en el mercado de opciones sobre futuros de VIX.